Cuando se es joven, muchas veces llegamos a creer que somos inmunes a los cientos de enfermedades que existen, creyendo que nuestra salud seguirá intacta por un buen rato, al menos hasta que pasemos de los 60 años.

 

Y debido a esta forma de pensar no llevamos un control en nuestra forma de beber, fumar, conducir o comer, hasta que un día sin esperarlo el cuerpo nos cobra la factura y nos enteramos que hemos desarrollado una enfermedad terrible, como el Parkinson.

 

Esta enfermedad durante muchos años se relacionó con la vejez, pero actualmente ha quedado demostrado que también puede desarrollarse durante la juventud.

 

La Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, asegura que el Parkinson tiene como característica principal un trastorno en el control de los movimientos; puesto que las células nerviosas (neuronas) no son capaces de producir suficiente dopamina, produciendo movimientos involuntarios.

 

Aquí los síntomas:

  • Temblor: Contracciones en extremidades, piernas y brazos.
  • Escribes más pequeño: Si bien es un rasgo que cambia con la edad, en el caso del Parkinson las manos y dedos adquieren una rigidez que impiden el escribir.
  • Pérdida del olfato: Es posible que ya no percibas como antes olores en especial de alimentos como el plátano, pepinillos en vinagre o canela.
  • Problemas con el sueño: Los movimientos repentinos durante el sueño profundo pueden ser signos tempranos de esta enfermedad.
  • Dificultad al caminar o moverte: Desde dolor hasta rigidez, los miembros pierden movilidad

 

Hasta el día de hoy, no existe una cura para el Parkinson, pero su detección a tiempo puede ayudar a reducir el progreso de ésta. Así que esperamos que los puntos presentados te sean de utilidad. Y si crees que pudieras correr el riesgo de desarrollarla, acude de inmediato con un médico neurólogo para descartar o tratar la enfermedad.

 

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