Al decidirse a hablar públicamente sobre los abusos que muchas mujeres del medio del espectáculo han sufrido, violaron acuerdos de confidencialidad o promesas contractuales para no discutir lo sucedido. Sin embargo, al hacerlo ayudaron a iniciar el debate nacional sobre el abuso sexual y mostraron los acuerdos que por mucho tiempo le brindaron la protección a los rico y poderosos.

Zelda Perkins, una antigua asistente de Weinstein, fue una de las primeras acusadoras que rompió su promesa de mantenerse callada. Esta “promesa” la mantuvo silenciada durante 20 años, hasta una entrevista con el Financial Times en octubre. Donde dijo que decidió hablar sobre cómo el productor la acoso sexualmente “cada vez que estaba sola con él” y sobre su acuerdo de 1998, para desatar una discusión “sobre lo  atroces son estos acuerdos”.