Cierto tópico asegura que todo lo que ocurre en la realidad podría ser explicado o reducido a una fórmula matemática, del amor al clima. En un cúmulo de cifras, ecuaciones, probabilidades y más, es posible que todo hecho que sucede encontrara su expresión matemática y a partir de esta, su definición.

Con todo, ello no nos impide hacer ciertos experimentos, con el añadido de que alguno de estos nos reporte una ganancia, como es el caso del  Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) el cual, a partir del póquer, recorre distintas teorías matemáticas y económicas relacionadas con el juego, el riesgo, la ganancia y otros conceptos afines.

La idea general del curso es aprender sobre materias implicadas en dicho juego e incluso enseñar cómo salir siempre triunfante, aunque no como quizá muchos de nosotros lo pensaríamos, sino en un sentido más sensato, pues de acuerdo con Kevin Desmond, el estudiante que lo conduce, “la clave del éxito es la autodisciplina”, esto es, “equilibrar las ganancias esperadas con los riesgos asociados”.

Una lección que, cabe decir, vale no sólo para los juegos de cartas.