Aunque existen personas que pueden desnudarse sin problemas, ponerse en 100 posiciones diferentes y llegar al orgasmo sin pena alguna, para algunas otras es mucho más difícil. Por eso te ayudamos a identificar si te sientes cómoda contigo misma durante los encuentros con tu pareja, o no.

Siempre te cubres

La primera señal de incomodidad contigo misma es el simple hecho de que siempre te cubres con algo, sin importar la posición o situación. No quieres que te vean desnuda, y mucho menos vas a mostrar tu cuerpo completo. Prefieres cubrirte con algo, ya sea tu ropa o las sábanas.

Le das más importancia a lo que están pensando los demás

Si verdaderamente estás incómoda contigo misma, entonces no estarás presente durante el sexo. De hecho, estarás más enfocada en lo que el otro está pensando.

Estás muy distraída para tener un orgasmo

Tu mente está en otro lugar, así que simplemente no puedes llegar al orgasmo. Estás muy incómoda contigo misma, con la situación y no hay nada más que necesites para llegar al clímax, que relajarte. Incluso la estimulación del clítoris no ayuda, y llegas a frustrarte muchísimo.

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Eres incapaz de tener una experiencia mutua

Te concentras en complacer a tu pareja, en lugar de relajarte y disfrutar de la experiencia, donde se convierte en un intercambio mutuo de placer. En otras palabras, prefieres dar más de ti hacia el otro, que para ti. Y así no se puede hacer el amor entre 2.

No lo disfrutan

Estás tan incómoda que creas una situación incómoda que ninguno de los 2 puede disfrutar. En este punto ya ni siquiera quieres intentarlo.

Relajarse no es una opción

Una de las cosas que puede afectar tu vida sexual es el estrés. Cuando estás estresada por la incomodidad de la situación, tu habilidad para relajarte deja de existir. Si eres incapaz de relajarte en la cama, sin importar qué dice o hace tu pareja, debes admitir que vives incómoda con tu cuerpo y eso puede incomodarte a la hora de tener relaciones.

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