Podríamos pensar que el sistema respiratorio es el único afectado por la contaminación, pero no es así. Nuestra piel y el cabello también sufren daños.

En esta ocasión te contaremos cómo afectan las contingencias ambientales nuestra cabellera.

Se vuelve opaco

El cabello expuesto a las partículas contaminantes dañan la textura y la calidad de tu cabello, lo que provoca la falta de brillo.

Resequedad

Tenerlo expuesto a la contaminación provoca que pierda su humedad más fácilmente. Esto conduce a la deshidratación, lo que ocasiona que las hebras se resequen.

Más caída de lo normal

Si parece que de repente hay mucho más pelo en tu cepillo o en la almohada, la contaminación puede ser la culpable: tu cabello tiene a debilitarse, haciéndolo quebradizo y más susceptible a roturas.

Para evitar que la contaminación termine con tu cabello, lo más recomendable es recurrir a tratamientos hidratantes.