Cuando perdemos a un ser querido parece que la tristeza y el dolor son infinitos y es fácil confundir este sentimiento con algo más fuerte como la depresión. Y aunque tienen síntomas parecidos, la verdad es que tienen grandes diferencias.

Para empezar, a comparación de la depresión, el dolor viene en olas ya sea con pensamientos y recuerdos de la persona que nos dejó, sin embargo, con el tiempo estas olas disminuirán. En cambio en una depresión, esta actitud es más persistente y no se limita a los recuerdos.

El apoyo familiar o de amigos puede ser diferente, cuando las personas están tristes generalmente responden positivamente al apoyo de sus personas cercanas. En una depresión, la gente tiende a no aceptar el apoyo de nadies.

La tristeza no es algo que deba tratarse, sino reflexionar y tomarlo como una experiencia. En comparación con la depresión, esta puede llegar a requerir intervención y tratamiento médico.

Cualquiera que sea el caso lo mejor es acercarte a algún especialista, él podrá orientarte sobre que es lo que te está pasando y ayudarte a superar el momento difícil.