El primer trabajo no es sencillo, ese choque con la realidad después de años en un ambiente escolar puede ser difícil, pero es de esta experiencia de la cual aprendemos más.

A continuación, te presentamos los errores que la mayoría cometemos en nuestros primeros años de vida laboral y de los que podemos aprender para desarrollarnos mejor en nuestra vida profesional:

Tu trabajo ideal no es lo que esperabas
Uno de los problemas más comunes es que llegues al que tú crees es el trabajo de tus sueños, y al final no llene todas tus expectativas y en el día a día te sientas incompleto.

No te desanimes. Este puede ser tu punto de partida para reenfocar tu vida laboral y buscar algo que sí cumpla con lo que tú quieres lograr.

Decirle ‘SI’ a todo
Está bien mostrar entusiasmo para dejar una buena impresión en los compañeros y los jefes, pero has reflexionado si de verdad ¿puedes con tanta carga?

Lo mejor es aceptar que el éxito a largo plazo depende a saber fijar expectativas y pedir detalles, como plazos, procesos y recursos para poder cumplir en tiempo y forma con lo que te comprometiste.

Te ‘saltaron’ para un ascenso o hasta te despidieron
Ni es el fin del mundo ni un asunto personal. Pero pasa y es mejor pensar que si no te consideraron para un ascenso, es momento de esforzarte más y mostrar que lo mereces. Si te despidieron reflexiona qué pudo haber salido mal y recuerda que no todos los factores están bajo tu control.

Tienes un trabajo bien remunerado, pero no te gusta
El dinero no siempre es lo más importante. Sí, es emocionante tener un gran salario al principio, pero con el tiempo, puedes empezar a dejar de lado la creatividad y perder motivación por hacer algo que no te apasiona.

Escondiste un error en vez de arreglarlo
Sí, todos nos equivocamos. Y hay que tener la humildad y la madurez para reconocerlo. Pero es un error muy común cuando se empieza a trabajar, por lo que lo más recomendable es asumir la responsabilidad del desastre y comprometerte a no repetirlo.