La noticia del derrame de ácido sobre las calles de Mérida tomó un giro sorpresivo el día de hoy tras la controversial declaración de Christopher Rubio, chofer del Presidente del PAN municipal Jesús Pérez Ballote.

Hace ya más de una semana el Ayuntamiento de Mérida presentó una denuncia contra los que resultaran responsables por verter ácido y dañar calles recién pavimentadas. A partir de ese momento, lo que parecía sería un caso para la Fiscalía tomó un giro político muy extraño.

Sorpresivamente, el 1 de junio el presidente del PAN en Mérida y cercano al alcalde Mauricio Vila, Jesús Pérez Ballote fue citado a declarar. Sin embargo, antes de presentar su declaración “Chucho” convocó a una rueda de prensa en la cual presentó una grabación de una conversación que sostuvo con lo que en el momento llamó “un ciudadano ejemplar” de nombre Roger Moo.

En la llamada Roger, trabajador de Grupo OCME, revelaba que los ataques de ácido habían sido orquestados por el gobierno estatal con ayuda de la empresa para la que labora. Pérez Ballote aseguró que el audio fue grabado en las oficinas del PAN a donde este “ciudadano ejemplar” acudió de su propia voluntad.

Ese mismo día al concluir su comparecencia ante la Fiscalía, “Chucho” informó que su demandante era el “ciudadano ejemplar” Roger Moo y que lo había contrademandado.

Las pesquisas por parte de la Fiscalía continuaron y hoy fue el turno de Christopher Rubio para comparecer ante las autoridades. Aquí es donde este tema, el acid-gate, se convierte en una bomba de tiempo que explotará y dañará a muchos políticos meridanos y del Estado de Yucatán en general.

Christopher Rubio, es el chofer de Jesús Pérez Ballote y en esta capacidad declaró haber estado conduciendo en el momento en el que “Chucho” recogió a Roger Moo. En su declaración, Rubio relata que Roger Moo tenía miedo de subirse al auto con Pérez Ballote, que fue intimidado para cooperar en el plan que el jefe de Rubio había orquestado, que se le ofreció dinero y que se le obligó a leer un guion mientras era grabado.

Las acusaciones de Christopher Rubio pintan a Pérez Ballote como el orquestador de los derrames de ácido en las calles de Mérida hasta el punto de evadir las cámaras de la ciudad para derramar el ácido.

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Aquí parte de la entevista posterior a la declaración de Chritopher Rubio:

CHRISTOPHER RUBIO: A mí me dan la indicación de que yo maneje.

 

CHRISTOPHER RUBIO:  El señor (Roger Moo) realmente no se quería subir al vehículo.

 

CHRISTOPHER RUBIO: El señor se identifica con el nombre de Moo, Roger Moo.

 

CHRISTOPHER RUBIO: A mí me dan la indicación de que yo maneje a Motul, hacia carretera a Motul.

 

CHRISTOPHER RUBIO: Aproximadamente entre seis cuadras me dicen que me pegue a un costado. Me pego y ya el señor el señor Jesús Pérez Ballote le dice a este señor Moo que tiene que aprenderse un guión, le da un guión y que él lo tiene que recitar. El señor dice que no, que se puede meter en problemas y le ofrecen una cantidad de dinero.

 

REPORTEROS: ¿cuánto más o menos?

 

CHRISTOPHER RUBIO: 80 mil pesos.

 

CHRISTOPHER RUBIO: El señor aún todavía no quería y le dicen, “aquí tienes de dos, o estás con nosotros o no estás con nosotros”.

 

CHRISTOPHER RUBIO: Yo a principios de Mayo, yo escuchaba que él hablaba por teléfono (Pérez Ballote) y él decía que estaba pensando en la logística de cómo verter los ácidos en las calles sin ser detectados por las cámaras de la ciudad.

 

REPORTEROS: ¿Cuándo rompes el silencio?

 

CHRISTOPHER RUBIO: Cuando me llega mi citatorio, digo o sea aquí qué está pasando. Ya me involucran a mí y es lo que yo vengo a externar, que yo no tengo ningún, no le hice nada al señor Moo, ni lo toqué ni le dirigí la palabra.

 

CHRISTOPHER RUBIO: Hago responsable a esta persona, Jesús Pérez Ballote si le pasa algo a mi familia o a mí. Eso sí lo dejo claro.

 

El acid-gate de Mérida es un caso muy extraño, que sin duda tiene mucha tela que cortar y que definitivamente manchará a varias figuras políticas. Tendremos que esperar a que la Fiscalía concluya las investigaciones pero mientras tanto deja varias interrogantes en el aire.

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