Durante la audiencia pública semanal, el papa Francisco pidió a los sacerdotes y obispos a preparar bien sus sermones, a hacerlos breves y que no superen más de 10 minutos, porque deben ser conscientes que no están hablando por sí mismos sino “dando voz a Jesús”.

Si bien las homilías largas o no centradas pueden aburrir y en otras ocasiones conlleva a ser un obstáculo a la comprensión de los fieles.

El Papa preguntó “cuántas veces vemos que durante la homilía algunos se duermen, otros charlan o salen a fumarse un cigarro. Por esto, por favor, que sea breve la homilía, pero bien preparada. No debe superar los 10 minutos, por favor”.