Todos hemos hecho, al menos una vez en la vida, una calaverita literaria, ya sea para un compañero del colegio, a una maestra o algún personaje célebre.

Pero ¿sabes de donde proviene esa tradición en la que nos burlamos de la muerte y satirizamos a la persona a la que va dedicada?

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Todo inició en la época virreinal, en la que los escritores subversivos escribían rimas con críticas sociales, pero dándole un humor bastante pícaro, aunque la Corona los castigaba por lo que fueron más conocidas hasta el México Independiente.

Anteriormente, estas obras literarias eran conocidas como panteones o versos asesinos.

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México Independiente

En esta época, los periódicos del mundo entero ya realizaban caricaturas para burlarse de los gobernantes o miembros de las casas reales, pero fue hasta 1849, que el periódico El Socialista, en Guadalajara, publicó la primera calaverita y desde entonces cobraron fuerza.

La Revolución

Fue en a finales del siglo XIX que las calaveritas comenzaron a ser tal y como las conocemos, pues fue en ese mismo tiempo que el famoso ilustrador, José Guadalupe Posada le dio vida a La Catrina, que se convirtió en toda una tradición.

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Fue en 1919 cuando Antonio Vanegas Arroyo, escribió las Calaveras de las Elecciones Presidenciales, las cuales comienzan a darle una connotación política y con las que propone al escritor Arturo Espinoza “Chónforo Vico” como candidato a la presidencia:

 

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