Si estabas planeando dejarte ir como gordo en tobogán en estas posadas y comerte todos los romeritos y tamales habidos y por haber en las fiestas decembrinas, mejor piénsalo dos veces.

Tu cuerpo reacciona cuando lo sometes a un atracón (o varios) de comida y no es necesariamente un efecto positivo:

1. Si los platillos contienen altos índices de azúcar, grasa o sal, sentirás una descarga de dopamina, lo cual te hará sentir muy feliz.

2. Como te hizo sentir feliz, comienza un pensamiento adictivo, porque tu cuerpo quiere revivir esa dopamina, así que deseas otro atascón para que se repita.

3.Tu cerebro recibe la señal de que ya no puedes comer más y comienzas a sentir malestar. Ahí llega el pensamiento de que jamás volverás a comer así.

4. Tu estómago se expande y regresa cada vez menos a su tamaño normal con cada atracón de comida.

5. Tendrás problemas para dormir y te sentirás fatigado.

6. Problemas digestivos, como agruras y acidez, se empiezan a volver tu pan de cada día y comienzas a subir de peso.

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