Subir de peso a veces no sólo depende de nuestra fuerza de voluntad para hacer dieta y ejercicio, hay otros factores que no podemos controlar y que afectan nuestra talla. Te los presentamos a continuación y si te identificas con alguno esa podría ser la causa por la que te cuesta más trabajo perder peso.

Genética. Se trata de uno de los factores no modificables y que, aunque nos cuidemos, provoca que subamos de peso.
Enfermedades. Un ejemplo claro es el hipotiroidismo, que tiende a causar aumento de peso. En esta lista también aparecen los inmunosupresores y corticoides, entre otros.

Vivir en la ciudad. Hace unos meses se realizó un estudio en California que comprobó que, en ciudades poco amigables para los autos, existía menos obesidad. Claro, se camina mucho más o se utiliza la bicicleta con frecuencia.

Jornadas laborales extensas. Nuestras largas jornadas laborales provocan que lleguemos a casa a comer muy tarde, y más encima carbohidratos, que no se gastan y se acumulan como grasa.

Hormonas. El ciclo menstrual irregular es una consecuencia de la obesidad. Las mujeres con sobrepeso tienen más posibilidades de tener resistencia a la insulina, y eso provoca hiperinsulinismo, que tiene que ver con trastornos hormonales en algunos casos.

Estrés. En algunas personas el estrés produce necesidad de comer, como para descargar tensión, y a otras les da náuseas y no pueden comer nada.

Menos luz. Un estudio de la Universidad de Northwestern asegura que la luz matutina del sol podría ayudar a sincronizar el reloj biológico, lo cual permite dormir mejor y una menor ganancia de peso. Además, el sol entrega vitamina D, que sería clave en la regulación del peso.

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